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miércoles, 8 de febrero de 2012

UN IMPULSO AL EMPLEO

Impulso Rural, el Programa Experimental de Empleo llevado a cabo por la ADR Saja Nansa, con la financiación del Servicio Cántabro de Empleo, durante los últimos seis meses del año 2011, llegó a su término con unos resultados positivos, aunque inmersos en la coyuntura general del empleo actual. Estos programas buscan mejorar la ocupabilidad e integración de las personas desempleadas mediante la formación, orientación y asesoramiento.

El dato de participantes en Impulso Rural, es interesante, ya que ha llegado a despertar el interés de 71 personas desocupadas, de las que 65, voluntariamente, han completado la integridad del Programa asistiendo regularmente a las actividades y tutorías programadas durante 6 meses.

Impulso Rural ha perseguido lograr la adquisición y mejora de competencias, habilidades y motivación en la búsqueda activa de empleo, la identificación y motivación de futuros emprendedores, y la prospección y máximo aprovechamiento de la oferta laboral posible de la zona.

El perfil de los participantes, siguiendo las pautas del Programa en favor de las personas más desfavorecidas para la integración laboral, ha sido de una mayoría de mujeres (58%), con una edad comprendida entre los 25 y los 45 (66%) y baja cualificación (60%)

La prospección llevada a cabo por las dos técnicas responsables ha supuesto la confirmación de una oferta muy escasa en el mercado de trabajo, más metido en los recortes que en el asunto de contratar. Entre las empresas que han ofrecido trabajo al Programa ha habido una mayoría del sector de la hostelería, que tiene el condicionante de su falta de continuidad.

Las acciones formativas impartidas han intentado mejorar la empleabilidad de los usuarios mediante talleres de informática básica, entrevistas, de habilidades sociales, de autoempleo, un curso de primeros auxilios y un curso de carretillas elevadoras.

A la finalización del programa se contabilizó que 52 usuarios (un 80%) han participado en algún proceso de selección, y de ellos, habría 20 personas con algún tipo de contrato o con posibilidades de inserción, que alcanza un 31 %.

Las conclusiones del funcionamiento de este tipo de Programas sería la conveniencia de diseñar estos programas con plazos más amplios que permitieran una estrategia menos circunstancial, ya que sus resultados son muy interesantes si los valoramos en un contexto rural, en un escenario laboral y económico especialmente desfavorable y con un sector de la población de difícil inclusión.

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