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viernes, 24 de febrero de 2012

JULIÁN VÉLEZ RETRATA NUESTROS PUEBLOS COSTEROS

Utilizando el mismo guión que hicimos con Belén Ceballos, entrevistamos a Julián Vélez, Alcalde de San Vicente de la Barquera y Presidente de la ADR Saja Nansa sobre los pueblos que se encuntran cercanos a la costa.

¿Qué distingue una población de costa de las demás?

Lo cierto es que hay cierta semejanza entre todas ellas. Si echas un vistazo a cualquiera de las villas marineras, que ocupan cuatro comunidades distintas del Cantábrico, todas guardan cierto parecido: una cultura ligada al mar, un puerto que tuvo más importancia antes que ahora… y sobre todo, una actividad muy diversificada, muy centrada en ofrecer servicios, y eso también termina afectando a cierto abandono de las actividades más tradicionales.

Y la población que vive en estos pueblos… ¿Tiene una forma de ser propia?

Creo que eso puede ocurrir más en el interior, porque el arraigo a la tierra marque más formas de ser, pero nuestra población, la de los pueblos costeros, es muy itinerante. Nuevos vecinos del entorno o de otras comunidades, gente que se marcha y vuelve, y hasta un importante número de personas que aunque no permanecen todo el año nos visitan a menudo. Creo que se definiría más por la diversidad.

Vivir en la costa tendrá sus ventajas y sus inconvenientes…

La ventaja principal con respecto a otros lugares es, sin duda, poder gozar del referente del mar y todas las actividades que permite. La cercanía del mar tiene un impacto directo, es un elemento que hace la vida más agradable, y a eso se le puede añadir todas las posibilidades socioeconómicas y de ocio que permite. También es importante gozar de unas buenas comunicaciones, que suponen un permanente ir y venir de gente; y eso, aunque pude llegar a ser un inconveniente, también es una ventaja.
Y en cuanto a los inconvenientes, tal vez tenga el desarrollo urbanístico excesivo como mal más amenazante, porque termina rompiendo la naturalidad de su espacio a favor de un enriquecimiento que no lo es, eso, cada vez es más evidente.

Para la gente de fuera ¿son estos pueblos destinos de verano o hay interés durante todo el año? 

No podemos negar la evidencia de que durante el verano somos un destino muy atractivo para gente de todo el país, pero yo destacaría que estos pueblos cada vez se muestran más como una estupenda posibilidad para vivir todo el año. Un espacio con mucho atractivo, buenos servicios y unas comunicaciones que nos acercan a todo, que nos ponen en menos de una hora en Santander...
En cuanto al turismo, aunque estamos lejos de desestacionalizacion, la apertura de la Autovía de la Meseta y la finalización de la A8 ha cambiado mucho las cosas, y los pueblos de la costa ya han comenzado a ser un importante destino de fin de semana.

¿Existe un perfil del visitante típico de los pueblos de costa? ¿Qué buscan?

Los referentes han ido cambiando, ya no son los de antes, lo de de venir buscando solyplaya ya no funciona, y la prueba es que tenemos a los visitantes de la comunidad valenciana como terceros en el número de visitas, y ellos viene del solyplaya… ahora buscan otra cosa, nuestros paisajes, la naturaleza y la buena gastronomía, principalmente. La gente que nos visita, generalmente vienen de capitales grandes, de espacios urbanos.  Buscan un clima menos extremo, el fresquito y atraídos por el paisaje y la buena mesa. Los únicos que se nos resisten son los adolescentes, entre doce y veintipocos años, porque la mayoría de sus intereses los encuentran más en el espacio urbano de las grandes capitales; y en cambio recibimos muchas familias con niños pequeños.

Y si tuviera que imaginarse un pueblo costero ideal…

Casi casi lo somos… La cuestión que convertiría en ideal a cualquiera de nuestros pueblos de la costa sería encontrar equilibrio entre los residentes y los visitantes. Somos pueblos que en verano pueden multiplicar su población por tres, y eso ocasiona un gran esfuerzo para todos que es difícil compatibilizar. Nuestra referencia debe de ser la población que permanece todo el año y buscar la forma de que pueda ser suficiente para los demás. No nos interesa seguir creciendo, no nos interesan segundas residencias, porque lo mejor que tenemos, justamente es eso, nuestro estupendo espacio natural: tenemos unas playas magníficas que todo el mundo alaba; la de san Vicente acaba de conseguir de nuevo la Q de calidad sin haberla tocado, es una playa prácticamente natural, sin chiringuitos, ni paseo marítimo; tenemos que ser capaces de entender que no podemos tener de todo, y que urbanizar, en muchas ocasiones, va en contra de lo que podemos considerar un servicio o un espacio de calidad.

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