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miércoles, 18 de abril de 2012

VISITAMOS EL P. N. SAJA BESAYA CON DIEGO NARANJO



En esta ocasión, como ya hicimos con el Parque Natural de Oyambre, queremos conocer un poco mejor el Parque Natural Saja Besaya a través de los comentarios de las personas que están implicadas diariamente en la delicada tarea de la divulgación de sus tesoros y su cuidado.
Viajamos hasta ese espacio que es posible que sea el paisaje más característico de los montes y montañas del interior de Cantabria, recorremos sus 24 500 hectáreas de brañas, praderas y bosques y nos detenemos unos minutos en el Centro de Interpretación del Parque que se encuentra en el precioso ascenso a Palombera, poco después de atravesar el pueblo de Saja. Allí nos espera Diego Naranjo, el coordinador de guías del ámbito del Parque Natural Saja Besaya.

Hemos comenzado un 2012 con muy buen tiempo y eso anima a la gente a salir…¿Como van las visitas este año? ¿y como fueron el año anterior?
 Bueno, en este primer trimestre el número de visitas es ligeramente superior al mismo periodo del año pasado. En febrero, sí hemos disfrutado de la nieve y en un marzo tan soleado como el de este año las vistas de los colegios y las rutas guiadas han funcionado a pleno rendimiento, un poco mejor que en el 2011.

¿Cuántas rutas distintas realizáis? ¿Hay alguna que sea de temporada?
En este primer semestre de 2012 tenemos 20 rutas. Se trata de rutas adaptadas a todos los usuarios; lo que pretendemos es que toda aquella persona que quiera hacer una ruta con nosotros pueda hacerlo independientemente de su estado de forma, por ejemplo, tenemos “paseos” de 4 a 8 Km. que no superan los 120 m. de desnivel y rutas de 17km que acumulan un desnivel de más de 800 m.
De temporada tenemos las rutas con raquetas y la berrea. Con las raquetas (tenemos 12 pares para dejar a los usuarios que no tienen), dependemos de la nieve, cuando no hay nieve hacemos una alternativa de ruta a pié. Otra de actividad de temporada es la berrea: el reclamo que emiten los machos de ciervo durante la época de celo. Esta actividad se realiza de mediados de septiembre a primeros de octubre, para mostrar a las visitas este espectacular comportamiento de los cérvidos.

¿Hay alguna que destaque por el interés de los visitantes en su demanda ?
Las dos de temporada, raquetas y berrea, tienen muchísima demanda, las listas de espera suelen ser abultadas. Con las raquetas el grupo máximo son 15 personas (mínimo tres de ellas tienen que llevar sus propias raquetas) y con la berrea los grupos son de 6. En el caso de las raquetas hay un atractivo muy fuerte que es la nieve, caminar por una zona completamente nevada es una experiencia que ninguno de nuestros visitantes quiere dejar de hacer. Y con la berrea, la posibilidad de ver, y oír, animales salvajes es algo que cualquiera de nuestros usuarios no quiere perderse. Y, ojo, digo bien con lo de la “posibilidad”; nuestra máxima es no molestar bajo ningún concepto a los ciervos, para ello tenemos los telescopios y los prismáticos que nos permiten verlos con todo detalle sin interrumpir para nada su quehacer cotidiano. En ningún caso vamos a molestar a los animales para conseguir el objetivo de observarlos. En los últimos años la actividad de ir a ver a los ciervos durante la berrea se ha masificado, hay quienes tienen un comportamiento de respeto hacia lo que están viendo y hacia el sitio donde están, pero luego, la mayoría, no quieren irse sin ver a los ciervos y no tiene ningún problema en meterse por cualquier sitio (incluso con los coches), asustando a los grupos de ciervas y alterando completamente su comportamiento. Y en las zonas cercanas a la carretera la acumulación de basuras es considerable, nuestra cuadrilla dedica varias jornadas a la limpieza de estas zonas durante este periodo.

¿Podrías describir el perfil del visitante habitual?
Más que un perfil, yo diría que hay varios. Por un lado están los que vienen a hacer rutas y por otro los que vienen a ver el Centro de Interpretación y a pedir información.
Dentro de los que hacen las rutas los hay que vienen por probar, por conocer alguna ruta “famosa”, y los que son habituales, aquellos que ya nos conocen, que les gusta ir al campo a algo más que caminar y que vienen muchos fines de semana. En verano, es distinto, viene gente de fuera de Cantabria que le gusta el campo y también están los grupos familiares (por eso en está época tenemos rutas cortas por la mañana y por la tarde, para cubrir esta demanda)

¿Cuáles son los tesoros más importantes de este Parque Natural? ¿En qué radica su importancia?
La importancia del P.N. Saja-Besaya... no me parece una pregunta de fácil respuesta, lo normal es dejarse multitud de cuestiones en el tintero.
Una zona que, en su totalidad o en parte, es Reserva Regional de Caza, Parque Natural, Plan de recuperación del oso pardo, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), ya nos da una idea clara de que es excepcional y de que sus gentes lo saben y quieren conservarla. Tal vez, lo más destacable sea todo el conjunto: los bosques, los ríos, las zonas de matorral, los pastos, las cumbres… y el hombre. No olvidemos que un espacio natural (al menos los que hay en España), no es sólo flora, fauna y paisaje, también es gente.

Además de los guías, tenéis un equipo de mantenimiento. ¿Qué labores realizan?
La cuadrilla de mantenimiento es imprescindible. Hay que tener en cuenta que muchas de las rutas que hacemos discurren por viejos caminos que se habían perdido por falta de uso. Tanto los caminos habituales, como aquellos que hemos abierto de nuevo necesitan un mantenimiento periódico. Señalar que en las actuaciones de la cuadrilla siempre está presente el respeto a la naturaleza y aunque se intentan acondicionar los senderos, no se pretende urbanizar el medio.
También se han señalizado rutas en el Parque y la colocación y mantenimiento de las balizas y los senderos corre a cargo de los operarios. Todo el recinto del centro de interpretación y el propio centro también es cosa suya. La limpieza y el mantenimiento de las áreas recreativas (en verano, la recogida de basuras y el acondicionamiento de estas áreas les ocupa prácticamente toda la semana). También colaboran con los técnicos auxiliares del medio natural en la eliminación de vertederos incontrolados, plantación de árboles, eliminación de plantas exóticas invasoras, desbroces, etc. Desde luego está claro que el “equipo” de Saja no son cuatro personas, sino ocho.

Sois unos intermediarios protagonistas entre dos ámbitos que se atraen cada vez más…¿Cómo ves la relación entre naturaleza y turismo?
Se trata de una relación que nosotros hacemos todo lo posible para que sea cada vez más estrecha y mejor avenida…es decir, nuestra intención es que haya un máximo de personas que vengan a disfrutar de nuestros espacios naturales, pero sin acabar con ellos, sin masificarlos. Por un lado queremos dar a conocer a todo el mundo nuestra riqueza natural pero por otro tenemos que seguir conservando esos espacios. Ahí, creo que nuestra labor es fundamental. Hay áreas, hay rutas en las que no hay ningún control sobre el número de personas que las utilizan, senderos que se han señalizado para que cualquiera pueda disfrutarlos en cualquier momento, y que creo que es necesario que existan. Esto ha llevado, en algunos casos, a una clara degradación, muy patente por ejemplo en el caso del apelmazamiento excesivo del suelo por pisoteo. Cuando en una de nuestras rutas llevamos a más de 200 personas a lo largo de todo un año ya nos planteamos la necesidad de disminuir esa afluencia, de ofrecer otras rutas para que no disminuya el número de personas que nos visitan, pero que la influencia negativa sea la mínima. Somos conscientes de que estamos enseñando rutas desconocidas a un montón de gente que luego ellos van a hacer por su cuenta (el GPS cada vez tiene un uso más popular), pero constantemente insistimos a todos los que vienen con nosotros sobre la necesidad de cuidar y respetar la naturaleza para poder seguir disfrutando de ella.
No se si ya hemos alcanzado el máximo de personas que nos pueden visitar sin que ello empiece a suponer un problema para el entorno, hemos pasado de las 3.900 visitas de 2008, antes de empezar nuestro trabajo, a las 15.600 personas que nos visitaron en el 2011, así que creo estamos muy cerca del tope.
Cada vez vienen más turistas atraídos por nuestra actividad de rutas guiadas y de información en el centro, cada vez vienen más colegios a realizar cualquiera de las actividades del programa escolar de educación ambiental… y mientras se pueda mantener la calidad de todo lo que ofrecemos y no supongamos un problema para el medio natural, es que estamos haciendo bien nuestro trabajo

En este tiempo, con el trato directo con el público, seguro que habréis escuchado preguntas y comentarios de todo tipo sobre el Parque, puedes compartir alguna de esa anécdotas con nosotros…
En estas fechas la pregunta mas frecuente, independientemente de la procedencia de los visitantes, es sobre los incendios. Llama mucho la atención, desde que cruzas la Hoz de Santa Lucía y entras en Cabuérniga no hay ni un solo kilómetro, hasta cruzar el puerto de Palombera, en el que no veas alguna zona quemada, incluso dentro del Parque Natural. Este año, antes de Semana Santa, nos llamó una familia que quería venir a pasar unos días a Cantabria, nos preguntó que si se había quemado mucho… no se cuanta superficie se ha quemado este año, pero con más de 230 incendios en 6 días…
Cosas curiosas, la gente que nos viene con chanclas a hacer una ruta, las parejas que se ponen a discutir a mitad de recorrido, los que se emocionan cuando vemos al picamaderos negro o a un grupo de ciervos, los que se sorprenden de todo lo que pueden aprender en una ruta, los que afirman haber hecho “la ruta más bonita de su vida”, la cara de emoción de los más pequeños ante el rastro del musgosu, o el ojancano, el aplauso de algunos coles cuando finalizan la actividad, los que preguntan por el oso, por el urogallo, por el lobo... los que buscan el otoño del hayedo, los que se abrazan a los árboles, los que se sorprenden (y agradecen sobremanera),por la gratuidad del servicio. A día de hoy todo son cosas buenas, no llevamos tanto tiempo, este es nuestro cuarto año.
Pero no sólo somos nosotros los que contamos cosas, desde el primer día tenemos dos confidentes que algo saben y conocen del Parque: Marino “el de Saja” y  Ramón (el último guarda que vivió en la antigua casa forestal y hoy centro de interpretación). Es un placer hablar con ellos y tenemos pendiente conocer el haya “mas gorda del Monte Saja e igual de todo el Parque”. Los dos bares de Saja, también son nuestro punto de información sobre caminos viejos, chozos, historias y veredas.

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